5)
Coincidencias y diferencias entre Industrias culturales e Industrias
creativas.
Industrias
culturales e industrias creativas son definidas conjuntamente por la
UNESCO (2009) como: “Aquellos
sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la
producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la
comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido
cultural, artístico o patrimonial”. Esta
definición es el primer punto en común de ambos sectores. Las
industrias culturales son un subconjunto dentro de las creativas.
Existen
una serie de características comunes a ambas industrias:
intersección de economía, cultura y derecho; creatividad como
centro de la producción; la producción, reproducción, promoción
difusión o comercialización de bienes, servicios y actividades de
contenido cultural, artístico o patrimonial; actividad normalmente
protegida por la propiedad intelectual y el copyright, para evitar la
copia o manipulación de la creación; y la doble naturaleza
económica y cultural.
Otro
punto en común es su composición: conocimientos tradicionales
(expresiones y sitios culturales); artes (visuales, escénicas y
literarias); medios (editorial, audiovisual, fonográficos y media
interactiva); creaciones funcionales (diseño y servicios creativos);
y deportes y juegos.
Aunque
ambas comparten unas características de creación similares, son
muchos los matices que diferencian sus distintas facetas. La primera
diferencia se encuentra en la definición individual de cada una. Las
industrias creativas son un conjunto amplio de actividades, incluyen
tanto a las industrias culturales como el resto de la producción
artística y cultural, ya sean espectáculos o bienes producidos
individualmente.
Por
su parte las industrias culturales pueden definirse como aquellas que
combinan la creación, producción y comercialización de contenidos
creativos que sean intangibles y de naturaleza cultural, y que toman
la forma de bienes y servicios. La definición propuesta por la
UNESCO se completa a lo largo del tiempo y puede sintetizarse de la
siguiente manera: Las industrias culturales son el medio de creación,
expresión y acceso a la cultura, y toda aquella actividad que
integra bienes culturales en proyectos de ganancia económica,
favoreciendo su conservación y difusión (1972), además siguen
criterios industriales y comerciales, aplicando una estrategia de
tipo económico en vez de perseguir únicamente el desarrollo
cultural (1982).
Las
industrias culturales son planteadas en un inicio por Adorno y
Horkhaimer en “Dialéctica del Iluminismo”, y consideradas como
una producción creada por la industria y dirigida al mercado, que no
está destinada a fines culturales, sino económicos, políticos,
ideológicos, prestigio social, y de entretenimiento pasivo
(“amusement”) que generan las industrias culturales se contrapone
con la capacidad crítica impulsada por las industrias creativas.
Las
industrias creativas persiguen la sociabilización del arte, y las
industrias culturales buscan su comercialización, la diferencia está
en el matiz económico, que lleva a las industrias culturales a
transformar contenidos en mercancías.
Las
industrias creativas suponen la individualidad del acto creador, y
las industrias culturales se someten al orden social. Según García
Canclini, lo que se consume a nivel masivo determina tendencias y
gustos, por lo que en las industrias culturales, a diferencia de las
industrias creativas, hay una uniformización de gustos que lleva a
la rentabilidad económica y al control ideológico.
Walter
Benjamin afirma que “quien se recoge ante una obra de arte se
sumerge en ella, por el contrario, la masa dispersa sumerge en sí
misma a la obra artística”, se pasa de una relación
individuo-obra de arte, exenta de vínculos con la tecnología, tal y
como señala A. Mattelart (industrias creativas) a una relación
entre la masa y la obra convertida en mercancía (específica de las
industrias culturales). En las industrias creativas los
contenidos se basan en el uso principal del producto y la
organización productiva que subyace a él, mientras que en las
industrias culturales los productos tienen un contenido simbólico
superior a su valor de uso.
Fuentes
utilizadas: materiales colgados en el campus, apuntes propios y los
siguientes sitios:
http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/cultural-diversity/diversity-of-cultural-expressions/tools/policy-guide/como-usar-esta-guia/sobre-definiciones-que-se-entiende-por-industrias-culturales-y-creativas/
6)
Escoge un medio de tu elección y haz una síntesis de sus
principales características como industria cultural/industria
creativa en el actual contexto digital: La música on-line.
La
música on-line tiene sus precedentes en el auge de los vinilos, la
radio y las discotecas (expansión del mercado de la música grabada:
años 50), y más tarde del casete y los CDs. Se produjo la
transnacionalización y concentración de la industria discográfica
entorno a grandes empresas: RCA, CBS y Warner (Norteamérica); y EMI,
Universal Music Group y Bertelsman (Europa), que se diferenciaban de
las discográficas independientes por la distribución y promoción
de artistas en la radio fórmula, canales musicales y películas
(actualmente redes digitales).
Las
compañías discográficas actuales poseen pequeñas unidades de
producción independientes (se aseguran la respuesta ante la
incertidumbre de la demanda del mercado y permiten el desarrollo de
múltiples estilos: industria creativa), pero se concentran para la
reproducción y distribución (monopolizan la actividad: industria
cultural). La piratería y el intercambio de archivos en la Red han
ocasionado la crisis de la industria discográfica.
Tras
el CD se han impuesto el MP3 (sistema de compresión de audio digital
que permite intercambiar y almacenar archivos en Internet) y el
streaming (flujo constinuo de
audio emitido desde internet sin poder ser almacenado) que han
llevado a la revolución digital en el mundo de la música. El
mercado de la industria musical on-line se divide en: empresas de
software creadoras de reproductores MP3; distribuidores: intercambio
P2P (gratuito e ilegal), mercado legal MP3 (copyright management),
radios on-line y aplicaciones streaming. También existen tiendas
virtuales de CDs, sitios que emiten conciertos on-line, vídeos
musicales, información y publicaciones.
El
problema de esta industria cultural es la lucha contra el intercambio
ilegal de música, y el papel de los derechos de autor en internet
donde los usuarios rechazan pagar por los contenidos. Por ello las
empresas del sector han desarrollado iniciativas legales, pago de
cánones a los autores por las empresas de fabricación de hardware,
generación de servicios de calidad (música por suscripción),
servicios fiables y sin riesgos (virus) y protección de archivos.
Los portales de P2P se benefician de la publicidad atrayendo a los
usuarios con música gratuita. La división de la industria es un
enfrentamiento de modelos de negocio con intereses distintos:
beneficio de autores o a costa de ellos (y de los usuarios). Deben
conjugarse el pago y la obtención de servicios en un marco de
competitividad que evite el monopolio (venta de derechos
exclusivamente a una empresa), lo que llevaría al desarrollo del
mercado de la música on-line, al pluralismo cultural (popular y
tradicional) frente a la homogeneización: democratización del
repertorio.
En
conclusión: “Este nuevo escenario musical del siglo XXI
es pues, al mismo tiempo y como todo desafío, una amenaza y una
oportunidad”.
Fuente:
BUSTAMANTE, Enrique 2008 “Hacia un nuevo sistema mundial de
comunicación. Las industrias culturales en la era digital”.
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