"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa". Mahatma Gandhi

viernes, 2 de enero de 2015

Preguntas para el examen 3ªparte


5) Coincidencias y diferencias entre Industrias culturales e Industrias
creativas.

Industrias culturales e industrias creativas son definidas conjuntamente por la UNESCO (2009) como: “Aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”. Esta definición es el primer punto en común de ambos sectores. Las industrias culturales son un subconjunto dentro de las creativas.
Existen una serie de características comunes a ambas industrias: intersección de economía, cultura y derecho; creatividad como centro de la producción; la producción, reproducción, promoción difusión o comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial; actividad normalmente protegida por la propiedad intelectual y el copyright, para evitar la copia o manipulación de la creación; y la doble naturaleza económica y cultural.

Otro punto en común es su composición: conocimientos tradicionales (expresiones y sitios culturales); artes (visuales, escénicas y literarias); medios (editorial, audiovisual, fonográficos y media interactiva); creaciones funcionales (diseño y servicios creativos); y deportes y juegos.
Aunque ambas comparten unas características de creación similares, son muchos los matices que diferencian sus distintas facetas. La primera diferencia se encuentra en la definición individual de cada una. Las industrias creativas son un conjunto amplio de actividades, incluyen tanto a las industrias culturales como el resto de la producción artística y cultural, ya sean espectáculos o bienes producidos individualmente.

Por su parte las industrias culturales pueden definirse como aquellas que combinan la creación, producción y comercialización de contenidos creativos que sean intangibles y de naturaleza cultural, y que toman la forma de bienes y servicios. La definición propuesta por la UNESCO se completa a lo largo del tiempo y puede sintetizarse de la siguiente manera: Las industrias culturales son el medio de creación, expresión y acceso a la cultura, y toda aquella actividad que integra bienes culturales en proyectos de ganancia económica, favoreciendo su conservación y difusión (1972), además siguen criterios industriales y comerciales, aplicando una estrategia de tipo económico en vez de perseguir únicamente el desarrollo cultural (1982).

Las industrias culturales son planteadas en un inicio por Adorno y Horkhaimer en “Dialéctica del Iluminismo”, y consideradas como una producción creada por la industria y dirigida al mercado, que no está destinada a fines culturales, sino económicos, políticos, ideológicos, prestigio social, y de entretenimiento pasivo (“amusement”) que generan las industrias culturales se contrapone con la capacidad crítica impulsada por las industrias creativas.
Las industrias creativas persiguen la sociabilización del arte, y las industrias culturales buscan su comercialización, la diferencia está en el matiz económico, que lleva a las industrias culturales a transformar contenidos en mercancías.

Las industrias creativas suponen la individualidad del acto creador, y las industrias culturales se someten al orden social. Según García Canclini, lo que se consume a nivel masivo determina tendencias y gustos, por lo que en las industrias culturales, a diferencia de las industrias creativas, hay una uniformización de gustos que lleva a la rentabilidad económica y al control ideológico.
Walter Benjamin afirma que “quien se recoge ante una obra de arte se sumerge en ella, por el contrario, la masa dispersa sumerge en sí misma a la obra artística”, se pasa de una relación individuo-obra de arte, exenta de vínculos con la tecnología, tal y como señala A. Mattelart (industrias creativas) a una relación entre la masa y la obra convertida en mercancía (específica de las industrias culturales). En las industrias creativas los contenidos se basan en el uso principal del producto y la organización productiva que subyace a él, mientras que en las industrias culturales los productos tienen un contenido simbólico superior a su valor de uso.

Fuentes utilizadas: materiales colgados en el campus, apuntes propios y los siguientes sitios:

6) Escoge un medio de tu elección y haz una síntesis de sus principales características como industria cultural/industria creativa en el actual contexto digital: La música on-line.

La música on-line tiene sus precedentes en el auge de los vinilos, la radio y las discotecas (expansión del mercado de la música grabada: años 50), y más tarde del casete y los CDs. Se produjo la transnacionalización y concentración de la industria discográfica entorno a grandes empresas: RCA, CBS y Warner (Norteamérica); y EMI, Universal Music Group y Bertelsman (Europa), que se diferenciaban de las discográficas independientes por la distribución y promoción de artistas en la radio fórmula, canales musicales y películas (actualmente redes digitales).
Las compañías discográficas actuales poseen pequeñas unidades de producción independientes (se aseguran la respuesta ante la incertidumbre de la demanda del mercado y permiten el desarrollo de múltiples estilos: industria creativa), pero se concentran para la reproducción y distribución (monopolizan la actividad: industria cultural). La piratería y el intercambio de archivos en la Red han ocasionado la crisis de la industria discográfica.

Tras el CD se han impuesto el MP3 (sistema de compresión de audio digital que permite intercambiar y almacenar archivos en Internet) y el streaming (flujo constinuo de audio emitido desde internet sin poder ser almacenado) que han llevado a la revolución digital en el mundo de la música. El mercado de la industria musical on-line se divide en: empresas de software creadoras de reproductores MP3; distribuidores: intercambio P2P (gratuito e ilegal), mercado legal MP3 (copyright management), radios on-line y aplicaciones streaming. También existen tiendas virtuales de CDs, sitios que emiten conciertos on-line, vídeos musicales, información y publicaciones.

El problema de esta industria cultural es la lucha contra el intercambio ilegal de música, y el papel de los derechos de autor en internet donde los usuarios rechazan pagar por los contenidos. Por ello las empresas del sector han desarrollado iniciativas legales, pago de cánones a los autores por las empresas de fabricación de hardware, generación de servicios de calidad (música por suscripción), servicios fiables y sin riesgos (virus) y protección de archivos. Los portales de P2P se benefician de la publicidad atrayendo a los usuarios con música gratuita. La división de la industria es un enfrentamiento de modelos de negocio con intereses distintos: beneficio de autores o a costa de ellos (y de los usuarios). Deben conjugarse el pago y la obtención de servicios en un marco de competitividad que evite el monopolio (venta de derechos exclusivamente a una empresa), lo que llevaría al desarrollo del mercado de la música on-line, al pluralismo cultural (popular y tradicional) frente a la homogeneización: democratización del repertorio.

En conclusión: “Este nuevo escenario musical del siglo XXI es pues, al mismo tiempo y como todo desafío, una amenaza y una oportunidad”.

Fuente: BUSTAMANTE, Enrique 2008 “Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Las industrias culturales en la era digital”.

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