9)
La nueva cadena de valor de la televisión dentro de un universo
multimedia-transmedia en el contexto digital.
Como
introducción a la nueva cadena de valor de la televisión en el
contexto actual es conveniente mostrar un breve repaso a la evolución
de este medio y la cadena de valor del negocio de la TV tradicional:
en 1927 ya se puede hablar de una “paleo-televisión”, aunque su
maduración se produjo entre 1935 y 1945 (en 1941 se retransmitió el
ataque a la base naval de Pearl Harbor). En poco tiempo se convierte
en el medio hegemónico, y se impone el modelo de la TV pública que
llega a una enorme cantidad de personas. En 1956 comienzan las
emisiones televisivas en España, donde hasta 1990 no se pudo hablar
de una verdadera competencia entre canales públicos y privados, que
eran escasos. La audiencia tenía un carácter masivo, y la
televisión de cada hogar era el punto de reunión de la familia en
la vida cotidiana. La TV autonómica surge en 1980 gracias a la “Ley
de terceros canales”; a finales de esta década las concesiones,
por la “Ley de televisión”, hacen que RTVE comience a competir
con otros canales (actualmente MEDIASET y A3 MEDIA).
A
partir del año 2000 se experimenta la etapa pre-digital: la
audiencia comienza a segmentarse, y la televisión pierde su papel de
vínculo familiar, ya que la diversificación de canales llevan a
cada miembro a buscar sus preferencias. Desde el 2010 se produce la
revolución digital: la existencia de gran variedad de canales y
formatos para acceder a los diversos contenidos llevan a un cambio en
la cadena de valor de la TV. La audiencia está segmentada y la forma
de consumir televisión es individual y de maneras muy variadas (el
usuario selecciona los contenidos que le interesan).
La
cadena de valor tradicional de la TV se caracterizaba por la
producción de unos contenidos, su comercialización con la venta a
la publicidad de grandes audiencias, su emisión con licencias
limitadas, y su llegada a las audiencias masivas. Sin embargo, el
nuevo modelo consiste en la creación de contenidos y servicios
(muchos se espectacularizan para crear interés en las grandes
audiencias, y mantener la TV generalista en decadencia), que se
empaquetan y se ajustan a diversos soportes, se distribuyen en
formatos multimedia de manera eficiente (cable/ADSL, satélite, TDT,
móviles, web TV y consolas), se comercializa la oferta global de
contenidos y servicios que llegan a los clientes, usuarios y
audiencias. Por medio de los servicios añadidos: ofertas de
teletienda, participación por redes, y otros medios, se logra la
generación de retornos por parte de las audiencias (ya no son
pasivas).
La
transformación del modelo tradicional de la TV se relaciona con la
fragmentación y atomización de las audiencias (decadencia de la TV
generalista en favor de canales temáticos y alternativos); cambios
sociales (gustos y hábitos de consumo); caída de la inversión
publicitaria por la inquietud de los anunciantes al ver la diversidad
de medios para acceder a los contenidos, y el rechazo a los bloques
publicitarios que se esquivan mediante prácticas como el zapping; el
impacto de la implantación de los nuevos medios y soportes
digitales, y los cambios legislativos.
Se
ha dado en la TV un encuentro entre gran variedad de medios, redes y
procesos de producción y distribución; una interconexión de
empresas, negocios, actividades y usuarios; y la recomposición de la
oferta múltiple de productos y servicios. En la actualidad por lo
tanto se han individualizado tanto los contenidos como la forma de
acceder a ellos, y la TV se acomoda a las necesidades, preferencias y
demandas de cada persona, de manera que el medio tal y como era
conocido desaparece progresivamente dejando paso a distintos
soportes.
Fuente:
apuntes de clase.
10)
Definición de Sistemas de Información y Comunicación. Explica los
porqués de esta parte de la definición: “los usos actuales de
estos sistemas transgreden los límites de las antiguas funciones
tradicionales de los medios: informar, entretener y formar,
fusionando,
contraponiendo,
reforzando o incluso ampliando esos usos convencionales”.
Los
sistemas de información y comunicación cumplen tres funciones
tradicionalmente: entretener, formar e informar. La función de
entretener es aquella relacionada con el ocio, esta función lúdica
se encuentra en todos los medios. La función de formar se concreta
en la emisión de contenidos que promueven la adquisición de
conocimientos y una serie de pautas de educación, esta función
tiene una faceta de sociabilización que indica cómo actuar en
sociedad, los principios que deben guiar, y además emite campañas
sociales (concienciación).
La
función de informar consiste en la transmisión de noticias sobre
distintos acontecimientos y ámbitos de la realidad.Estas funciones
han sido prácticamente las únicas durante un largo periodo de
tiempo, aunque los medios han sido utilizados con otros fines, como
por ejemplo la manipulación y el marketing.
En
la actualidad han irrumpido nuevas funciones en los sistemas de
información y comunicación, esto se ha debido a la proliferación
de soportes de todo tipo, y a sus múltiples posibilidades y
opciones. La función de marketing anteriormente señalada ha crecido
de manera que se ha convertido en una presencia constante en todo
tipo de medios, que invitan al consumo con estrategias cada vez más
sofisticadas. El avance de los medios ha permitido la creación de un
gran espacio en el que conviven multitud de opiniones distintas, de
cualquier persona con acceso a ellos. Anteriormente se podía acceder
en espacios muy reducidos a estas opiniones: secciones en el
periódico, tertulias en radio y televisión,etc. Se han convertido
en instrumentos para compartir pensamientos y sensaciones, esto ha
llevado al surgimiento de un mayor número de corrientes y
movimientos. La herramienta fundamental en estos cambios ha sido
Internet.
Sin
embargo ha surgido una contradicción, y es que ante la capacidad de
control de los medios, éstos son capaces de dictar sobre qué se
debe opinar, por lo que la opinión está controlada, y solo toma
relevancia aquella que los medios consideren adecuada.
Las
nuevas tecnologías permiten al usuario convertirse en creador de
información y contenidos que puede hacer públicos con facilidad,
por lo que se ha pasado de un usuario pasivo a un usuario que es
activo y además creador. La interacción es una nueva función de
los sistemas de información y comunicación. Esta interacción y
capacidad de los usuarios de crear ha permitido que los medios
realicen una función de asesoramiento, ya que los individuos más
allá de recibir formación, pueden aprender y obtener consejos y
guías en ámbitos muy diversos. La sociedad de la información se
aproxima a un modelo multifuncional en el que los usos y aplicaciones
de los medios serán ilimitadas.
Fuentes:
http://www.cibersociedad.net/congres2009/es/coms/nuevos-medios-nuevos-usos-los-nuevos-movimientos-sociales-y-el-uso-de-las-tic/473/

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